Las arenas esteñas siempre deparan sorpresas. Más cuando se trata de las artes visuales, que en los últimos años experimentaron aquí un crecimiento exponencial, empujado por el boom inmobiliario, la presencia de los coleccionistas foráneos y el respaldo decisivo en la difusión que le brindan las Gallery Nights.
Las “procesiones” visuales de los viernes de enero, por caso, encarnan hoy un ritual ampliamente instalado en La Barra, con cientos y cientos de incondicionales y nuevos seguidores.
En las estanterías de madera del escritorio, ordenadas con suma prolijidad, hay cerca de 30 copas, plaquetas y bandejas de oro y plata. Son los trofeos que el propietario del chalet “Los Felinos” ha acumulado desde el año 1993.
Pero no son las vitrinas ni el interior de la casa, sino su magnífico jardín -que a fin de cuentas es la razón de tantos premios- lo que impone una visita a este hogar situado en la calle Los Tilos, muy cerca del campo de golf del Cantegril.