Se trata de una pequeña península que se interna en el mar a través de sus dos kilómetros de largo y 800 metros de ancho. A un lado, mirando al Oeste, está la Playa Mansa, con sus pequeños barcos pesqueros y sus mágicos atardeceres. Al otro lado, admirando el Este, la Playa Brava, ancha y de imponentes olas.